Why don't we do it on the floor?, Ben Clark

sábado, 30 de abril de 2016
Francesca Woodman


WHY DON'T WE DO IT ON THE FLOOR?

No one will be watching us

 ¿Y por qué no lo hacemos en el suelo?
En el suelo manchado de gin-tonic,
en el suelo sin bordes y sin límites,
en el suelo de piedra
de nuestra identidad, de esta hora anónima.

Nadie nos estará mirando, juntos
podremos ser dos sillas, dos objetos
que se aman sin remedio sobre el suelo:
sobre una superficie dura y pobre
como nosotros solos, suelo fiel,
sobre el suelo que olvida y no nos culpa.
No podremos caer más bajo, no:
a partir de aquí todo será cómodo;
a partir de hoy ya sólo hay que ascender.
‍‍ ‍‍

Ben Clark, Los últimos perros de Shackleton, Sloper, Palma de Mallorca, 2016, p. 46.
  

[Vivimos rompiendo...], Juan Rulfo

viernes, 29 de abril de 2016
Seppuku, Pejac



  Vivimos rompiendo nuestro mundo a cada rato [...].


Juan Rulfo, Pedro Páramo, Anagrama, Barcelona, 2001.

[Trina ese mirlo...]

jueves, 28 de abril de 2016


Trina ese mirlo
astillas de tus ojos.
Se ensambla el mundo.
 

[El mapa el que preceda], Jean Baudrillard

miércoles, 27 de abril de 2016
 El mapa de la nada, Christian Andersen


   Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la del concepto [...]. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mapa el que preceda al territorio.


Jean Baudrillard, Cultura y simulacro, Kairós, Barcelona, 1978, pp. 9-10.

[Ya un sueño], Svetlana Alexievich

martes, 26 de abril de 2016
 Nils Bøhmer [flor en Pripyat]


   A menudo sueño que mi hijo y yo vamos por las soleadas calles de Prípiat. Un lugar que hoy es ya una ciudad fantasma. Vamos y contemplamos las rosas; en Prípiat había muchas rosas; grandes parterres con rosas. Ha sido un sueño. Toda nuestra vida es ya un sueño. Era entonces tan joven. Mi hijo era pequeño. Amaba.
   Ha pasado el tiempo, todo se ha convertido en un recuerdo. Pero aún me veo como una espectadora.


Nadezhda Petrovna Vigóvskaya, evacuada de la ciudad de Prípiat



 Svetlana Alexievich, Voces de Chernóbil: crónica del futuro, Siglo XXI, Madrid, 2006, p. 176.
 

[Candil de nieve], Belén Gopegui

sábado, 23 de abril de 2016
Fuego y hielo, Mark Williams


    Aunque los conciertos sean dulces o salvajes o divertidos o movilizadores, o todo a la vez, lo que nos está pasando empieza y termina más allá de cualquier espacio que clausure el afuera cuando suena la música. Nos pasa a la intemperie. Es en la intemperie donde nos escucho decir: candil de nieve. Cantamos de lo que aún no se entiende pero nos hace latir el corazón.


Belén Gopegui, El comité de la noche, Literatura Random House, Barcelona, 2014, p. 17.

[Principio del sendero...], Jorge Riechmann

jueves, 21 de abril de 2016
Kansuke Yamamoto


Principio del sendero: pese a haber sido trazado por la repetición de innumerables trayectos idénticos, lleva a lugares desconocidos.

La trampa de los deseos de subir: la escalera mecánica, el ascensor, el teleférico, el avión, la alfombra mágica... Pero la perspectiva más interesante es la que está al nivel del suelo.

La luz vive de la sombra, el amor de la duda, el centro de los márgenes.



Jorge Riechmann, Ahí es nada, El Gallo de Oro, Bilbao, 2014, pp. 94-95.

[Lo que distingue los sueños], Jesús Zomeño

lunes, 18 de abril de 2016
Elicia Edijanto


No es complicado imaginar lo que sueña otra persona, porque todos los sueños son el mismo, todos tratan de un hombre que camina hacia un precipicio y que entonces, ante el abismo, da otro paso. Lo que ocurre a continuación es lo que distingue los sueños felices de los otros.


Jesus Zomeño, "Niebla en el transiberiano (Moscú, 1916)", De este pan y de esta guerra, Ediciones Contrabando, Pamplona, 2016, p. 105.

[No bastaba], Sara Mesa

domingo, 17 de abril de 2016


   Y no pasaba nada. A pesar de mi ambición, de la necesidad y el ansia, a pesar de las manchas tras mis ojos y el rechinar de dientes, nunca me miraba. No, el deseo no bastaba. Era demoledor saberlo.


Sara Mesa, "Palabras-piedra", Mala letra, Anagrama, Barcelona, 2016, p. 80.
 

[La vida no es algo razonable], Christian Bobin

jueves, 14 de abril de 2016
Edvard Munch


La vida no es algo razonable. No podemos imaginarla unos años —a no ser que nos mintamos— como algo tranquilo, un diseño de arquitectura. La vida no es nada previsible ni complaciente. Se abate sobre nosotros como lo hará más tarde la muerte, es una cuestión de deseo y el deseo nos consagra a lo desgarrador y contradictorio.


Christian Bobin, La más que viva, Libros Canto y Cuento, Jerez, 2015, p. 80.

[Sobre una ola...], Fernando Menéndez

Faro y puerto, William Turner

Sobre una ola
un concierto para dos
soledades marinas.

El arte de la fuga
silbaba en otro faro
cuarteto de un olvidado mar.


Sólo dejamos huellas y heridas
arias ancladas
en los lindes del corazón.
‍‍ ‍‍

Fernando Menéndez, Adagio de mar caballo, 2010, p. 9.
 

[Nuestro destino...], Juan Carlos Pajares Iglesias

martes, 12 de abril de 2016
Tiempo, memoria y existencia, Ji Seok Cheol


   Nuestro destino es al fin y al cabo otro lugar de paso.


Juan Carlos Pajares Iglesias, Corner of the silenced, Eolas, León, 2013.
  

El banquete

sábado, 9 de abril de 2016
Mesa, Gerhard Richter

EL BANQUETE

Dime cómo se muerde el horizonte
que nunca llega a recta,
sólo espiral, tan sólo mugre curva,

dime cómo se masca este dolor
asistido, de triste incubadora,

cómo se rumia cada pedazo de tragedia
que un día fue evitable

antes de que mirar,
tender la mano al otro no se hubiera
vuelto un mero arcaísmo.

Dime cómo podemos digerir
tanto futuro adulterado en plástico,

cómo tragamos tanta noche impuesta,
y después escupimos
consignas negras que no dicen nunca

nada, su ruido blanco y creemos música,
creemos vida –y en cambio
quién nos insufla el aire.

Dime qué sal lloramos
si la esperanza es un plato que ya
nadie pone en la mesa.

Y nos morimos de hambre.

[No maldigas el camino...], Juan Carlos Pajares Iglesias

jueves, 7 de abril de 2016
Camino a través de hierba alta, Pierre-Auguste Renoir


No maldigas el camino cuando ascienda serpeante y escarpado porque es el que te llevará hasta casa.
    

Juan Carlos Pajares Iglesias, Corner of the silenced, Eolas, León, 2013, p. 61.

[Papel mojado], Jean Baudrillard

miércoles, 6 de abril de 2016
Francesca Woodman


El menor de nuestros gestos está regulado por signos neutralizados, indiferentes, equivalentes, como los signos que regulan la «estrategia de los juegos». Pero la verdadera ecuación está más allá y lo desconocido es precisamente la variante de la simulación que hace del mismo arsenal atómico una forma hiperreal, un simulacro que nos domina a todos y que reduce cualquier evento al nivel de escenografía efímera, transformando la vida que se nos concede en supervivencia, en una apuesta sin apuesta, ni siquiera en una letra girada contra la muerte, sino en un papel mojado.


Jean Baudrillard, Cultura y simulacro, Kairós, Barcelona, 1978, p. 65.
 

Miedo, José Mateos

martes, 5 de abril de 2016
Iceberg entre niebla, Gerhard Richter

MIEDO

Noche de niebla.
Y nada es tan extraño
como yo mismo.


José Mateos, Haikus y otras pinceladas, Ediciones El Sitio, Sevilla, 2003.
 

[El subrayado...], Sergio Chejfec

domingo, 3 de abril de 2016
s.ofie.le bilder


   El subrayado asedia la lógica de la lectura, o sea, la progresión ecuánime de la línea, y de este modo irrumpe en la escritura del otro, en este caso del autor del que se trate, desde una lógica insólita. En un paso más adelante, el subrayado vendría a ser un generador de elipsis discursivas que se sirve de un tejido tramado por otro. Uno podría decir: el subrayado es la escritura por otros medios.


Sergio Chejfec, Últimas noticias de la escritura, Jekyll & Jill, Zaragoza, 2015, pp. 79-80.

La espera, Txuma Murugarren

sábado, 2 de abril de 2016
Riccardo Magherini

LA ESPERA

   Está sentado en el poyo que hay fuera del banco. Está fumando un cigarro. Esperando a alguien. Yo también estoy esperando, en la acera de enfrente, y sin nada más en qué ocuparme, le miro de vez en cuando. Al principio no parece preocupado, espera tranquilo, con confianza. Pero pasados los primeros diez minutos, comienza a mirar a uno y otro lado, cada vez con más frecuencia. Se está haciendo tarde. Así y todo, permanece sentado en el poyo. Saca el teléfono móvil y lo examina, comprueba que no haya llamadas perdidas. Lo veo entre los autobuses y los coches que cruzan por la carretera, a ratos, como cuando ponen esas luces como flashes en las discotecas, con un extraño asincronismo. Ahí está, piensa por un momento, y es que al final de la calle, entre la gente, ha visto a un desconocido que se parece a su amigo. Se ha levantado, pero enseguida se ha dado cuenta de que no es él. De todos modos, ha decidido permanecer de pie, apoyado contra la pared del banco.  Ha encendido otro cigarro, pero ahora, cuando ha llevado la cabeza hacía el mechero que mantiene entre las manos, sigue mirando de reojo a uno y otro lado. No quiere perder ni un solo momento. Porque es muy posible que en ese exacto segundo pase su amigo. Así lo cree al menos. Son las paranoias de la larga espera. El último síntoma del estrés que crea el esperar. De repente, parece que se da cuenta de lo absurdo de su situación. No vendrá y yo aquí, cada vez más nervioso. ¿Pero que me importa a mí que no venga? Ha mirado hacia mi lado. Se ha dado cuenta de que yo también estoy esperando a alguien. Se le ha encendido el semblante. Se ha sentido solidarizado conmigo. Y espera lo mismo a cambio. He metido las manos en los bolsillos. Ya no mira a uno y otro lado. En vez de eso, me mira a mí, cada vez con más frecuencia. Me han tocado en la espalda. Es mi amigo. Ha venido. Juntos nos hemos dirigido calle arriba. Antes de desaparecer en el cruce de calles, he mirado al chico del banco. Él me mira a mí. Triste. Me he sentido como un cabrón.


Txuma Murugarren, Larrialdietakaro irteera / Salida de emergencia, Palas Atenea, Madrid, 2011.
  

[Primeros brotes...]

viernes, 1 de abril de 2016
Resiliencia, Olli Syrjäkari

Primeros brotes.
Pero en el reloj, óxido...
Sigue el invierno.